La tarta de queso y mango en freidora de aire es una versión moderna, ligera y muy práctica del clásico cheesecake. Con una textura suave, cremosa y ligeramente húmeda en el centro, esta receta es perfecta para quienes buscan un postre casero fácil, sin necesidad de horno tradicional y con resultados espectaculares.
La combinación del queso crema con los yogures aporta una textura equilibrada y menos pesada que las tartas de queso tradicionales. El yogur de mango añade un sabor afrutado suave y natural que combina a la perfección con la cremosidad del conjunto, mientras que el yogur griego light aporta cuerpo sin necesidad de añadir grandes cantidades de grasa. El resultado es una tarta más ligera pero igual de satisfactoria.
La freidora de aire permite una cocción uniforme y rápida, logrando que la tarta cuaje perfectamente sin resecarse. Es importante respetar el tiempo de reposo y refrigeración, ya que al salir estará blanda en el centro, pero al enfriarse adquirirá esa textura cremosa característica que tanto gusta en este tipo de postres.
Además, esta receta es muy versátil. Puedes acompañarla con mango fresco, un hilo de miel o incluso dejarla tal cual si prefieres un postre más equilibrado en dulzor. Es ideal para preparar con antelación, ya que necesita varias horas de frío para alcanzar su punto perfecto.
Si buscas una tarta de queso diferente, fácil y hecha en freidora de aire, esta versión con mango es una opción deliciosa, sencilla y perfecta tanto para el día a día como para ocasiones especiales.

Tarta de Queso y Mango en Freidora de Aire
Ingredientes
Equipo
Instrucciones
- Arruga el papel vegetal para que sea más manejable y colócalo dentro del molde de 20 cm, adaptándolo bien a la base y paredes.
- En un bol amplio añade el queso crema, el yogur de mango, el yogur griego, los huevos, el azúcar glass y la harina de maíz. Bate hasta obtener una mezcla homogénea, sin grumos y de textura suave.
- Precalienta la freidora de aire a 180 ºC durante unos minutos.
- Pasa la mezcla al molde preparado y alisa ligeramente la superficie.
- Cocina a 160 ºC durante 40 minutos. A partir del minuto 30 vigila la superficie para evitar que se dore en exceso. Si fuera necesario, baja ligeramente la temperatura.
- Al finalizar, la tarta estará ligeramente temblorosa en el centro. Es normal.
- Deja templar a temperatura ambiente y después refrigera durante al menos 5–6 horas para que termine de cuajar.
- Desmolda con cuidado y corta en porciones. Puedes decorar con mango fresco o un poco de miel.







