La carrot cake que te hará cambiar de opinión
Si alguna vez has dudado de que una tarta de zanahoria pueda estar buena, esta receta va a hacerte cambiar de opinión para siempre. La tarta de zanahoria, o carrot cake como se conoce internacionalmente, es uno de esos postres que conquistan a todo el mundo desde el primer bocado. El bizcocho es increíblemente jugoso y esponjoso, con ese toque cálido de canela que lo hace irresistible, y la crema de queso que lo rellena y cubre aporta una suavidad y cremosidad que equilibra perfectamente el dulzor del bizcocho. Un postre de lujo que, con un poco de paciencia, se puede hacer perfectamente en casa.
El bizcocho: claras a punto de nieve, el truco clave
El secreto de que este bizcocho que forma la tarta de zanahoria quede tan esponjoso está en montar las claras a punto de nieve antes de integrarlas en la masa. Es el paso que más puede intimidar de toda la receta, pero con una batidora eléctrica no tendrás ningún problema. El proceso es sencillo: separas las claras de las yemas, montas las claras, incorporas el azúcar moreno, las yemas y el resto de ingredientes poco a poco, y por último añades la zanahoria rallada, que es la que va a aportar esa jugosidad tan característica al bizcocho.
La zanahoria no se nota en el sabor final, pero su presencia en la masa es la razón por la que esta tarta es tan diferente a cualquier otro bizcocho.
La crema de queso, el alma de la carrot cake
Una carrot cake sin su crema de queso no sería lo mismo. Esta crema se prepara con queso crema, nata para batir bien fría, mantequilla, azúcar glass, ralladura de limón y una cucharadita de esencia de vainilla. La clave es batir a máxima velocidad hasta que la mezcla monte y quede firme y cremosa. El toque de limón es fundamental para el relleno de la tarta de zanahoria: aporta frescura y un punto de acidez que contrasta a la perfección con el dulzor del bizcocho y evita que la crema resulte empalagosa.
El montaje, más fácil de lo que parece
Una vez que el bizcocho esté completamente frío, lo cortamos por la mitad con un cuchillo de sierra de hoja larga, untamos la base con una buena capa de crema, colocamos la otra mitad encima y cubrimos con el resto de la crema. Para la decoración final rallamos un poco de zanahoria con el rallador fino y añadimos unas nueces troceadas por encima, que además de dar un toque visual muy bonito aportan un contraste crujiente que va de maravilla con la suavidad de la crema. El resultado es una tarta tan vistosa como deliciosa.
Perfecta para preparar con antelación
Como cualquier tarta de zanahoria con crema de queso, esta carrot cake mejora notablemente si la dejas reposar en la nevera unas horas antes de servir, o incluso de un día para otro. El frío ayuda a que la crema asiente bien y a que todos los sabores se integren. Si vas a hacerla para una ocasión especial, prepárala la noche anterior y guárdala tapada en la nevera hasta el momento de servirla. Solo recuerda sacarla un ratito antes para que no esté demasiado fría al comerla.
De las mejores tartas del otoño
Aunque la tarta de zanahoria se puede preparar todo el año, por sus ingredientes, al menos para mi, me parece una receta para preparar más en otoño o en primavera, a lo mejor por los tonos anaranjados que recuerdan a las calabazas de Halloween. Y si te gusta la calabaza, ¿has probado el bizcocho de calabaza con nueces y chocolate? Sin duda una alternativa deliciosa para que pruebes a cocinar después de la tarta de zanahoria.

Tarta de Zanahoria con Crema de Queso (Carrot Cake)
Ingredientes
Equipo
Instrucciones
- Separa las claras de las yemas con cuidado. Coloca las claras en un bol grande, a poder ser bien frío, y bate con la batidora eléctrica 1-2 minutos hasta montarlas a punto de nieve firme.
- Añade el azúcar moreno a las claras montadas y bate suavemente para integrarlo. Incorpora las yemas una a una y mezcla con movimientos envolventes para no bajar las claras.
- Tamiza la harina junto con la levadura química y la canela en polvo. Añade la mezcla a la masa poco a poco y remueve con una espátula con movimientos suaves y envolventes hasta que quede todo integrado.
- Pela las zanahorias y ráyalas con un rallador. Incorpora la zanahoria rallada a la masa y mezcla con la espátula hasta que quede bien repartida por toda la mezcla.
- Cubre la base del molde desmoldable de 24 cm con papel vegetal y unta las paredes con un poco de mantequilla para que no se pegue. Vierte la masa dentro y hornea durante 30 minutos aproximadamente a 180°C. Comprueba el punto pinchando con un palillo; si sale limpio, el bizcocho está listo.
- Mientras el bizcocho se hornea, prepara el relleno de crema de queso. En un bol mediano añade el queso crema y la nata para batir bien fría y bate con la batidora eléctrica.
- Añade el azúcar glass, la mantequilla a temperatura ambiente, la ralladura de limón y la cucharadita de esencia de vainilla. Bate a máxima velocidad hasta que la mezcla quede firme y cremosa. Reserva en la nevera hasta el momento de usarla.
- Cuando el bizcocho esté completamente frío, desmóldalo con cuidado y córtalo por la mitad horizontalmente con un cuchillo de sierra de hoja larga o si tienes, una lira.
- Coloca la parte inferior del bizcocho en el plato donde vayas a servir la tarta y úntala generosamente con la crema de queso con ayuda de una espátula.
- Coloca la otra mitad del bizcocho encima y cubre la superficie con el resto de la crema, extendiéndola de forma uniforme.
- Para la decoración final, ralla un poco de zanahoria con el rallador fino y esparce por encima junto con las nueces troceadas.
- Deja enfriar la tarta en la nevera al menos un par de horas antes de servirla, mejor de un día para otro.
Notas
- El tiempo de horneado es orientativo, depende de la potencia de cada horno.








